De estupideces y falsedades nº4

Francisco Martín Moreno “¿Le pagaron a Colón?” en “Algunos momentos de México Desconocido”/ “México Desconocido” (México) 2015

-Los Reyes Católicos habían prometido a Colón el 20% de las tierras descubiertas, pero le estafaron, argumentaron que no había llegado a la India.

Es falso. En realidad:

*Los Reyes Católicos jamás prometieron tal cosa.

Martín Moreno (CDMX, 1946) es uno de los escritores de ensayo histórico más vendidos en México. De padre español y madre alemana, estudió Derecho y se dedicó al periodismo. La fama adquirida le permitió incursionar en el ensayo histórico. Sus libros son pésimos, y se limita a repetir los lugares comunes de la leyenda negra.

Colón (?-1506) firmó con los Reyes Católicos las Capitulaciones de Santa Fe (17 de abril de 1492). Las capitulaciones eran “contratos” entre la Corona y un particular. El documento establece que Colón hará el viaje, que este viaje lo pagará la Corona, y que el navegante recibirá:

1- El tí­tulo vitalicio y hereditario de almirante de: “todas aquellas islas y tierras firmes que por su mano o industria se descubriran o ganaran en las dichas mares oceanas”

2- El tí­tulo de virrey y gobernador de esas tierras: “Otrosí que vuestras altezas fazen al dicho don Christoual su visorey e gouernador general en todas las dichas tierras firmes e yslas que como dicho es el descubriere o ganare en las dichas mares” y el derecho a nombrar cargos en ellas.

3- El derecho a percibir la décima parte de todas las riquezas y mercancí­as obtenidas en la empresa:

“Item que de todas e qualesquiere mercadurias siquiere sean perlas piedras preciosas oro plata specieria e otras qualesquiere cosas e mercadurias de qualquiere specie nombre e manera que sean que se compraren trocaren fallaren ganaren e hovieren dentro en los limites del dicho almirantadgo, que dende agora vuestras altezas fazen merced al dicho don Christoual e quieren que haya e lieue para si la dezena parte de todo ello quitadas las costas todas que se fizieren en ello por manera que de lo que quedare limpio e libre haya e tome la dicha decima parte para sí mismo e faga della a su voluntad quedando las otras nueve partes para vuestras altezas.”

4- La autoridad para juzgar pleitos comerciales en aquellas tierras.

5- El derecho a contribuir con la octava parte de los gastos de futuras expediciones, a cambio del mismo porcentaje de beneficio:

“Item que en todos los nauios que se armaren paral dicho tracto e negociacion cada y quando y quantas vezes se armaren que pueda el dicho don Christoual colon si quisiere contribuyr e pagar la ochena parte de todo lo que se gastare en el armazon e que tanbien haya e lieue del prouecho la ochena parte de lo que resultare de la tal armada.”

Fuente: el texto completo de las Capitulaciones puede verse en wikisource:

https://es.wikisource.org/wiki/Capitulaciones_de_Santa_Fe

Por otro lado, los Reyes Católicos no argumentaron que “no había llegado a las Indias” para no pagarle. Colón recibió lo pactado, aunque los Reyes Católicos decidieron apartarle de las tareas de gobierno tras mostrar Colón su incapacidad para gobernar los primeros asentamientos españoles en las tierras descubiertas.Colón inició un conflicto con la Corona que se prolongará en los conocidos como “Pleitos colombinos”, que en realidad, fue un solo pleito que se inició con la muerte de Colón (1506) y la reclamación de su hijo de los privilegios obtenidos por su padre, proceso que terminará en 1541.

https://www.diariolibre.com/…/el-mito-de-los-pleitos-de-col…

Así pues, los Reyes nunca “estafaron” a Colón, alegando que no había llegado a las Indias.

Así pues, una vez más, Martín Moreno miente. Y lo hace para apuntalar el nefasto relato de nación que consagró la Revolución, el “somos indios conquistados”, uno de cuyos elementos básicos es denigrar todo lo relacionado con la Monarquía Católica o Hispana, y el virreinato de Nueva España; presentando a los Reyes Católicos como estafadores. Este relato nacional victimista, ha dado complejos y autoodio a México, generando una identidad nacional atormentada.

Lo lamentable no es solo que este pseudohistoriador se haya hecho rico transmitiendo a una nueva generación de mexicanos una historia falseada. Lo más lamentable es que lo haya podido hacer gracias a que medios como México Desconocido, una de las revistas mexicanas más influyentes, le han dado espacio.

En Ñ

https://www.mexicodesconocido.com.mx/algunos-momentos-

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Historia nº2

¿La Monarquía Católica era un imperio colonial?

Cuando hoy se habla de imperio colonial se hace referencia a la organización de los imperios coloniales del siglo XIX, en los cuales una nación (metrópoli) domina territorios (colonias) de los que extrae recursos (materias primas) en su beneficio y al menor coste posible, de ahí que las infraestructuras construidas estén mayoritariamente destinadas a su defensa y extracción de recursos; la metrópoli domina la gobernación de la colonia (administración colonial), jurídicamente las colonias son totalmente diferentes de la metrópoli, y se considera a su población como no iguales y no miembros de su nación (colonizados); la colonia deja de serlo normalmente tras un conflicto, entre los colonizados y la administración colonial, tras el cual los miembros de la nación de la metrópoli son echados de la colonia (guerra de descolonización).El mejor ejemplo es Bélgica con su colonia de Congo.

Evidentemente, en este sentido, la Monarquía Católica NO era un imperio colonial, pues no cumple las características anteriores.La Monarquía Católica era una estructura anacional, propia del antiguo régimen, donde los nexos fundamentales de sus habitantes eran la fe católica y la fidelidad al Rey, más parecida al Imperio romano o a la URSS que a un imperio colonial del siglo XIX.
España, como estado-nación, sí tendrá un reducido imperio colonial en el siglo XIX, con Guinea Ecuatorial como la parte más importante, aquí sí podemos decir que España (uno de los estados-nación derivados de la fragmentación de la Monarquía Católica) tuvo colonias, pero no en el siglo XVI, XVII, XVIII y principios del siglo XIX, donde lo que será el estado-nación España formaba parte de una estructura política , que también era una forma de civilización, llamada Monarquía Católica o Hispánica.

Los habitantes de la América española en vísperas de las guerras civiles de independencia se sabían habitantes de reinos, no colonias, es más, la idea de que ser tratados como colonos se les hacía ofensiva. Las reformas de finales del siglo XVIII hicieron nacer en muchos españoles americanos el sentimiento de ser tratados como colonias, lo que reforzó un sentimiento de identidad americano.

La doctora Guadalupe Jiménez Codinach, una de las mejores historiadoras de México, y la mejor en la época de la guerra civil de independencia mexicana, lo explica magníficamente en este video (a partir del minuto 14):

https://www.youtube.com/watch?v=RSyKdFYM6ew&t=1012s

¿Por qué se suele hablar de la Monarquía Católica como un imperio colonial?
La razón hay que buscarla después de las guerras civiles de independencia, en las narrativas de las nuevas naciones que buscaba convertir lo que fueron guerras civiles en guerras entre la nación y España, y junto a estas narrativas americanas, en la narrativa de la nación-estado España, que se asumió como única heredera de la Monarquía Católica y la reinterpretó de acuerdo a sus necesidades nacionales y al momento histórico del siglo XIX, marcado por el imperialismo colonial británico. Tomás Pérez Vejo, historiador español radicado en México, lo explica magníficamente en este video del programa de CDMX “Plaza de Armas”:

https://www.youtube.com/watch?v=GaEJjBeQaE8&t=2479s

Historia Nº4

¿Dónde se realizó la primera mastectomía en América?

Tomamos del magnífico blog de Patrimonio Virreinal Mexicano la historia de la primera mastectomía en América, que ocurrió en Nueva España.

Lejos de mitos y de la visión estúpida que la narrativa aztequista e hispanofóbica consagrada por los vencedores de la Revolución ha dado del Virreinato de la Nueva España, lo cierto es que en los inicios de la guerra civil de independencia los novohispanos habían logrado crear un reino que se extendía por más de 4 millones de kilómetros cuadrados, era sede de la primera ruta verdaderamente global de comercio del mundo, el Galeón de Manila, de la mejor institución educativa científica de América, el Colegio de Minas, y albergaba una sociedad donde la esclavitud era muy reducida (a diferencia de Haití), donde el color de la piel importaba menos que en otras de su tiempo (como Brasil), donde el indígena que aún lo seguía siendo estaba incorporado a la misma (a diferencia de EU), una sociedad mestiza, de raíces indígenas, europeas, africanas y asiáticas, que en definitiva era la más culta, rica y pacífica de América, ¿injusta, desigual, con pobreza extrema? también, pero ello era algo propio de la época, no de la Nueva España, y en este sentido lo era menos que la Prusia, Rusia, Brasil, India o la China de la época.

Este “México en el momento de nacer”, parafraseando a doña Gudalupe Jiménez Codinach, encaró el siglo XIX bien preparada, lo que pasó después es causa no de “supuestos legados hispánicos” como afirma reiteradamente en sus libros uno de los escritores más leídos de México, el pseudohistoriador “buen divulgador de pendejadas” (Taibo II) Martín Moreno, sino de una guerra civil de una década, unos líderes nefastos y un vecino al norte listo que desde la época de Itúrbide se empeñó en hacer de la vieja y orgullosa Nueva España un país de “indios conquistados”.

En Ñ

Historia nº6

¿Cuál fue la primera imprenta en América?

La primera imprenta en América fue establecida en Ciudad de México en 1539 por el impresor Juan Cromberger, de Sevilla, quien, debido a las gestiones del virrey Don Antonio de Mendoza y del obispo Juan de Zumárraga, envió a su oficial impresor Giovanni Paoli, conocido como Juan Pablos.

Se cree que el primer libro impreso en Nueva España y en América fue “Breve y mas compendiosa doctrina christiana en lengua mexicana y castellana que contiene las cosas mas necesarias de nuestra sancta fe catholica para el aprovechamiento destos indios naturales y salvación de sus ánimas” escrito por Zumárraga, en náhualt y español, por lo que también fue el primer libro impreso en náhualt. La primera imprenta en la América anglosajona se instaló un siglo más tarde.

Así pues Juan de Zumárraga (1468-1548) no solo fue el primer obispo de la diócesis de México y segundo de Nueva España (el primero fue Julián Garcés, de la diócesis de Tlaxcala) sino el escritor y editor del primer libro impreso en América.

La casa original en la que se instaló la primera imprenta se conserva y está situada en la calle Licenciado Primo de Verdad nº10 de la CDMX, hoy es el Museo “Casa de la Primera Imprenta de América”.

Es un museo poco visitado, a pesar de estar al lado del Zócalo, parece que sufre la ignorancia y rechazo que parte de los mexicanos tienen del Virreinato, periodo fundacional de la Nación al que ven como algo ajeno, mientras que sienten fuertes vínculos con los mexicas, “el (pueblo) menos original, el más recién llegado a Mesoamérica, el más sanguinario y el más odiado” en palabras de Luis González de Alba*, exterminador de los tepanecas y abusón de los pueblos vecinos, un pueblo, el mexica, del que prácticamente no queda nada en la nación mexicana, salvo símbolos y mitos.

*Luis González de Alba (1944-2016) escribió un magnífico libro “Las mentiras de nuestros maestros” (2004).

https://www.mexicodesconocido.com.mx/juan-pablos-

Historia nº9

¿Cuál fue el último reducto realista en América?

Las guerras civiles de independencia en la América española duraron una media de 15 años.

Así, en Nueva España la guerra civil de independencia duró de 1810 hasta 1821, con la entrada del Ejército Trigarante de Itúrbide en Ciudad de México, aunque el castillo de San Juan de Ulúa no cayó en manos del naciente estado-nación México hasta 1825.

En Chile y Argentina la guerra civil se prolongó mucho más, si bien la batalla de Maipú marca el fin del ejército realista en Chile, la isla de Chiloé, defendida por el coronel Quintanilla apoyado por los chilotes, se rindió a las tropas republicanas en 1826 y las guerrillas realistas del sur de Chile y Argentina aguantarían la lucha con José Antonio Pincheira hasta 1832, apoyados por los indígenas de la zona.

Tras la derrota de los Pincheira, las repúblicas de Argentina y Chile terminaron la resistencia indígena, en 1881 Argentina con la “Campaña del Desierto” en 1883 Chile con la “Campaña de Pacificación de la Araucania”.

La historiografía chilena maltrató en el siglo XIX a los hermanos Pincheira, convirtiéndoles en simples bandidos y achacándoles todo tipo de crímenes, aunque la memoria popular les fue convirtiendo en bandidos románticos con un toque de Robin Hood, y en fechas recientes, protagonistas de una novela y una telenovela de la Televisión Nacional de Chile (2004):

“Si la sola mención de esta familia bandolera tiene aún hoy resonancias siniestras, es porque fueron una verdadera bestia negra para el nuevo oficialismo republicano que se instauró en nuestra tierra después del triunfo del bando patriota en las campañas por la Independencia. Sí, porque la horda liderada por estos hermanos no era una mera masa de bandoleros sin Dios ni ley; por el contrario, fue uno de los tentáculos más difíciles de doblegar del empecinado pulpo realista, que vendió cara su existencia en América.

Después del triunfo patriota en la batalla de Maipo del 5 de abril de 1818, el ejército realista quedó destrozado al punto de que no pudo presentar nunca más batalla formal. Sin embargo, ello no significó el fin de la resistencia; huídos estos restos a la zona sur, se dieron una nueva forma de organización, un poco a la usanza de las guerrillas españolas que habían combatido ferozmente a Napoleón.

Encabezadas por jefes valerosos a la vez que despiadados como Vicente Benavides, las guerrillas realistas del sur chileno eran una heterogénea y temible mescolanza de ex soldados, campesinos, peones, indígenas y simples delincuentes, que llevaban a cabo acciones de hostigamientos contra pueblos o haciendas que se hallaran en manos patriotas en ese momento. Su fin no era sólo combatir el enemigo, sino también la destrucción de sus bienes, el saqueo, el pillaje y el rapto de mujeres.

Además, estas bandas se movían en un terreno adecuado, ya que gran parte de la población de la zona sur seguía sintiéndose fiel a la corona de España. Así lo constatan testimonios como el que dejó el comerciante norteamericano J.F. Coffin, quien vivió en el área de Concepción, Talcahuano y el interior de éstas, entre 1817 y 1819”.

Los Pincheira, sin ninguna esperanza de vencer al estado chileno, siguieron combatiendo hasta 1832:

“El mismo Bulnes, quien posteriormente sería el vencedor de la batalla de Yungay de 1839 y Presidente de la República en 1841, logró dar el golpe decisivo a esta familia bandolera, durante el gobierno de José Joaquín Prieto. Al mando de 900 hombres salió de Chillán, en enero de 1832, y adoptó similares tácticas de astucia y engaño, ya que fingió estar interesado en negociar con José Antonio Pincheira.

Pero el día 13, sorprendió a una parte de la banda, encabezada por Pablo, a quien ejecutó sumariamente, para luego dirigirse a Lagunas de Palanquén, campamento principal de la hueste bandolera, al día siguiente. Fue una nueva sorpresa, seguida no de un combate, sino de una mera matanza de malhechores, al tiempo que se recuperaba un enorme botín y nada menos que mil mujeres mantenidas cautivas, muchas de ellas desde su niñez.

Habían culminado quince años de depredaciones y desolación con José Antonio, el menor de los hermanos, prisionero. Tenía 30 años y era el menos despiadado del cuarteto. Fue indultado por el Presidente Prieto y siguió el destino de tantos revolucionarios, rebeldes y marginales: aceptó un cargo burocrático del Gobierno, y vivió apaciblemente el resto de una larga vida de más de cincuenta años. Falleció en 1884.”

Con el fin de los Pincheira terminó la última resistencia realista en América y las guerras civiles de independencia de la América española.

Fuente: La Estrella de Valparaíso

http://www.estrellavalpo.cl/…/repo…/pags/20040320020208.html

Para saber más:

http://www.teleseries.cl/…/a-diez-anos-del-final-de

El debate de Plaza de Armas TV, CDMX

Dirigido por el mexicano Ismael Carvallo, discípulo del filósofo español Gustavo Bueno y director de la Facultad de Filosofía de León (Guanajuato), durante 4 temporadas (2009-2012) trató los temas más importantes de la realidad hispanoamericana, dando especial relevancia a los Bicentenarios y a México.

“Teniendo como frontispicio de la Plaza de Armas el principio dialéctico de que pensar es pensar contra alguien, y la divisa según la cual la ignorancia no es argumento, puesto que, de lo contrario, estaríamos incurriendo una y otra vez en la práctica entorpecedora de la tabula rasa, plazadearmas.tv organiza su sección el debate acogiéndose al canon clásico de la mesa de discusión o de tertulia, pero haciéndolo con el propósito no ya de enfrascarse en la fórmula vacía y abstracta del diálogo ad infinitum mediante el que nunca se puede llegar a cosa alguna, sino con el de ir a la raíz misma de las cuestiones –plantándose siempre desde una perspectiva definida: la materialista–, para luego reconstruir la malla que nos permita entender con la mayor claridad posible la manera en que unas cosas están conectadas con otras, pero también, a su vez, desconectadas de otras más.”

Carvallo representa una de las pocas voces comprometidas con la creación de un futuro de reconocimiento, colaboración y unión hispanoamericana; hoy tal empresa es quimérica, incluso la propia existencia de una realidad hispanoamericana lo es, pero las últimas generaciones de historiadores hispanoamericanos (Pérez Vejo, Jiménez Codinach, Ríos Saloma, Luis Orrego…) rompiendo las narrativas hispanofóbicas creadas tras las independencias y realzadas con los nefastos gobiernos del socialismo del siglo XXI, están poniendo las bases para un futuro diferente

http://www.plazadearmas.tv/debate.htm

Historia nº 10

¿Quién fue Andrés de Urdaneta?

Andrés de Urdaneta (Ordizia, 1508-Ciudad de México, 1568), . Urdaneta consiguió realizar el llamado Tornaviaje en 1565, cuatro décadas después de que otro guipuzcoano, Juan Sebastián Elcano, hubiera dado por vez primera la vuelta al globo.

¿Qué es el Tornaviaje? desde el viaje de Magallanes, se sabía la ruta para llegar de América a Asia, pero no cómo llevar a cabo el viaje de regreso. Distintos intentos -unos cinco- fracasaron y el propio Urdaneta, en su primer viaje a las Molucas cuarenta años antes, había llegado a la conclusión de que era imposible hacerlo en una línea recta que atravesase el Pacífico de Oeste a Este, con los vientos en contra.

La solución del “tornaviaje” -así se llamaría la ruta- era un gran rodeo, por el norte del Pacífico. Es la que siguió y documentó Urdaneta, desde Filipinas, siguiendo la corriente del Kuroshivo y el entorno del paralelo 42, hasta California. De ahí, hacia el sur, para culminar su viaje en Puerto Navidad y, después, en Acapulco. Su viaje duró más de cuatro meses, entre el 1 de junio y el 8 de octubre de 1565, y recorrió unos 20.000 kilómetros.

Alonso de Arellano, un piloto español que se había separado de la expedición de Legazpi logró llegar a Acapulco el 17 de julio, pero se tiene a Legazpi por el primero:

“Son muchos los historiadores que, pese a su precedencia en el tiempo, relegan a un segundo término la navegación de Alonso de Arellano entre Filipinas y Nueva España, para dar la primacía a la consumada por Urdaneta. El hecho obedece a que la relación de la primera travesía citada es absolutamente parca en datos náuticos que pudieran allanar los viajes de vuelta posteriores. No ocurre lo mismo con los diarios de los pilotos de la campaña de Urdaneta, llenos de constantes y minuciosas observaciones. El fraile agustino tenía un plan realista v perfectamente concebido, mientras que Arellano v sus hombres “hicieron esa navegación a punta de milagros”. (Landín 1992:28)

Fue la ruta que siguieron hasta el siglo XIX los barcos que unían el Extremo Oriente y América -el llamado galeón de Manila- y permitió la primera ruta de comercio verdaderamente global de la Historia.

Andrés de Urdaneta murió en CDMX a los 60 años, en el convento de agustinos donde había profesado como agustino 15 años antes.

Para saber más: